
Un mundo sin sonidos naturales y familiares resultaría extremadamente extraño. ¿se imagina los fenómenos metereológicos sin la música del viento y sin el ritmo de la lluvia al caer? ¿un entorno sin el sonido de las olas del mar sin el murmullo de un río o sin el retumbar de una cascada? ?sin el susurrar de las abejas o sin el canto de los grillos? Podemos llamar a esos sonidos intrínsecamente hermosos ¨la música de gaia¨, por la diosa griega de la tierra, gaia, cuyo nombre se ha asociado al movimiento moderno en busqueda de la naturaleza, la conservación y la iluminación.
No existe ninguna música de gaia mas conocida y querida de el canto de los pájaros. Tiene muchos paralelismos con nuestra propia música. El canto de los pájaros es completo, prolongado y rítmico; sule celebrar los cortejos amorosos y el dominio territorial, como nuestras propias canciones que hablan de l hogar y del amor; parece ser que algunos pájaros cantan por el puro placer de cantar; cada especie tiene características reconocibles, modificadas en algunos casos por diferencias locales de ¨dialecto¨ musical y cada ave desarrolla variaciones propias sobre sus esquemas musicales heredados; es parecido a la tradición de las canciones populares que se transmiten en las comunidades humanas.
Los efectos benediciosos de la música sobre la naturaleza han pasado a la leyenda, sobre todo en el oriente antiguo. Las tradiciones populares contienen relatos interesantes en que la música trae fertilidad y buenas cosechas. La ciudad india de vrindavan es famosa por su verdor hermoso y elegante, que se atribuye a la música vivificadora de la flauta de Krishna. Mian Tan Sen, músico de corte del emperador Akbar de Lahore, en el siglo XVI, no sólo era capaz de hacer que los árboles crecieran y florecieran; se dice que modificó el tiempo meteorológico para favorecer a las plantaciones imperiales, entonado los cánticos adecuados. En el sur de la india se cree que la música natural del susurro y del zumbido de los insectos garantiza el crecimiento de la caña de azucar.
La ciencia moderna lo corrobora. Las plantas crecen más de prisa cuando se ¨riegan¨ con música los campos o los invernaderos.
Unos experimentos llevados a cabo con rigor demostraron que la germinación, el crecimiento, la floración, la producción de frutas y de semillas son afectados por las ondas sonoras, sobre todo por los sonidos músicales en los intervalos de bajas frecuencias, entre los 100 y los 600 Hz. Los animales domésticos responden a la música: las vacas producen más leche cuando se emite música en la sala de ordeño; algunos caballos de carreras se inquietan cuando se retira la radio del establo.
Si las plantas y los animales responden a la música, ¿porque no los seres humanos? somos un producto evolutivo de la naturaleza, bajo un barniz de civilización moderna que suele ser delgado y quebradizo. No existe motivo alguno por el que debamos estar apartados o inmunizados. Cada vez que nos damos más cuenta de que la vida planetaria es un entremado de interacciones y de que cada parte depende de otra. Podemos formarnos a nostros mismos para recuperar una comprensión antigua, en la que la música simboliza y expresa el principio de la comunicación mutua. La música comprendida espiritualemente, es el respeto reverencial a la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario