viernes, 30 de septiembre de 2011

EL NIÑO Y LA MÙSICA

 

 





Si sabemos utilizar las cualidades del pequeño nos sera verdaderamente sencilla la tarea de la enseñanza musical.

En la escuela la música surgue de una forma natural. Cuando los niños en el recreo se ponen a jugar, es muy corriente ver que estos juegos se acompañan de canciones que han aprendido de sus padres o de sus abuelos ( aunque con desgracia tambien hay que decir que cada vez los progenitores gozan de menos tiempo para dedicar al hijo o al nieto la atención debida en el sentido de jugar con ellos y de enseñarles los cantos infantiles y trdicionales que durante siglos se han transmitido de manera verbal de padres a hijos), o de la televisión o de la película de dibujos animados del moment, etc.


Estos cantos pueden ser el principio de un intercambio entre el maestro y el alumno muy fructífero para ambos y el comienzo de un camino con posibilidades de éxito. No hay ningún niño que carezca de cualidades musicales. Salvando las diferencias de aptitudes, todos deben y pueden gozar del derecho del beneficio de la música. Es a partir de sus facultades naturales de respiración, de entonación, de imitación, de capacidad lúdica, de suficiencia psicomotora, etc., donde tenemos el terreno para comenzar el trabajo de enseñar música.


Contaremos con un aula espaciosa. No debe haber obstáculos en el centro, la sillas, mesas, todo tipo de muebles, etc., si no se pueden sacar de la clase, se pondrán alrededor, junto a la pared, pues es muy importante que todo el grupo se pueda mover libremente y que se puedan instalar los instrumentos sin que molesten para los posibles ejercicios de psicomotricidad, de danza, de dramatización, o de cualquier otro tipo de juegos que necesiten del movimiento y del espacio.


Aunque el niño toque los instrumentos es necesario que cante mucho, lo más posible, que imite los cantos que su profesor le enseña, que enseñe las canciones que él se sabe porque las ha aprendido en otro lugar, en su casa, en la guardería, etc.( este ejercico es muy interesante, pues el niño se siente importante y asumirá su papel con una gran seriedad y hará un profundo ejercicio de concentración para recordar con exactitud la canción en su letra y en su música que un día él aprendio y que ahora es él quien la tiene que saber comunicar).La voz junto con el cuerpo, es el instrumento más próximo que tiene el individuo, y por tanto el más cercano y fácil de usar.

Cuando una persona canta bien, aunque no tenga una gran voz, pero entona bien y tiene gusto y entendimiento musical, es muy probable que sea capaz de tocar bien cualquier instrumento que estudie después. Por eso, en todo lo que se pueda, se debe enseñar a cantar al niño y hacerle ver que es sano que tome por costumbre cantar mucho y con frecuencia.


extraido del libro guía didáctico-musical.

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